La calidad de la ropa que vuelve de la lavandería empieza mucho antes de que llegue a la lavandería. Empieza en la habitación, cuando la camarera de pisos retira la ropa de la cama, y en el office, cuando esa ropa se mete en una bolsa. Un protocolo claro en esta fase reduce las pérdidas, evita que las manchas se fijen y acelera la recogida. Y es gratis: solo requiere que todo el equipo haga lo mismo de la misma forma.
Por qué importa lo que pasa antes de la recogida
Cuando la ropa sucia sale del hotel mal preparada, aparecen problemas que luego se atribuyen a la lavandería:
- Manchas que ya no salen porque la pieza estuvo húmeda y enrollada varias horas en un rincón.
- Piezas rotas por objetos olvidados entre las sábanas: bolígrafos, horquillas, cuchillas.
- Recuentos que no cuadran porque nadie contó lo que salía.
- Ropa de otros departamentos mezclada (trapos de cocina, ropa del spa) que se procesa de forma distinta.
La mayoría se evita con unos pocos hábitos.
El protocolo, paso a paso
1. Retirar la ropa de la cama con cuidado
- Revisar la cama antes de deshacerla: objetos personales del huésped, mandos, gafas, joyas. Lo que aparezca va a objetos perdidos, no a la bolsa de la lavandería.
- No sacudir las sábanas sobre el suelo ni arrastrarlas.
- Comprobar si hay manchas visibles (sangre, maquillaje, vino, autobronceador) y apartar esas piezas.
2. Separar la ropa manchada
Las piezas con manchas importantes deben ir en una bolsa aparte o marcadas, para que la lavandería les dé un pretratamiento antes del lavado general. Si se mezclan con el resto, la mancha pasa por el lavado a alta temperatura sin tratar y puede quedar fijada para siempre. Explicamos qué manchas tienen solución y cuáles no en manchas difíciles en la ropa de hotel.
Una regla útil: la ropa manchada no se deja húmeda en la bolsa durante horas. Cuanto antes llegue a la lavandería, más posibilidades tiene.
3. Nunca usar la lencería para limpiar
Es la causa más frecuente de bajas prematuras: toallas de baño usadas para secar el suelo, fundas de almohada para quitar el polvo, sábanas para envolver basura. Los productos de limpieza (lejía, desengrasantes, ácidos de baño) dañan las fibras y dejan marcas que la lavandería no puede quitar. El equipo de pisos necesita sus propios paños, de otro color, para que no haya confusión.
4. Clasificar por tipo
En el office, la ropa sucia se separa al menos en:
- Ropa de cama (fundas nórdicas, sábanas, fundas de almohada).
- Toallas.
- Albornoces y alfombras de baño, si las hay.
- Ropa de otros departamentos (restaurante, spa, uniformes), que va en circuito aparte.
Clasificar en origen ahorra tiempo en la lavandería y reduce el riesgo de que una pieza delicada acabe en un programa demasiado agresivo.
5. Contar antes de entregar
Cada bolsa o carro que sale del hotel debería ir con un recuento por tipo de pieza: tantas fundas nórdicas, tantas sábanas, tantas toallas. No hace falta un sistema complejo; basta con una hoja o una nota en el móvil firmada por quien entrega y por quien recoge.
El recuento sirve para dos cosas: comprobar que vuelve lo mismo que salió y detectar dónde se pierde la lencería. Sin recuento, cualquier pérdida es una discusión. Si gestionas mucho volumen, el control por RFID automatiza esta parte; lo contamos en trazabilidad y control de stock con RFID.
6. Bolsas adecuadas y bien cerradas
- Bolsas resistentes, que no se rompan al cargarlas.
- No llenarlas en exceso: una bolsa reventada en la furgoneta mezcla ropa y complica el recuento.
- Cerrarlas bien y, si el proveedor lo pide, identificarlas con el nombre del hotel.
- Ropa con fluidos corporales en bolsa cerrada y separada, por higiene de quien la manipula.
7. Un lugar fijo y seco para la recogida
La ropa sucia debe esperar a la recogida en un espacio ventilado, seco y lejos de la ropa limpia. Nunca en el mismo carro ni en la misma estantería. Separar sucio y limpio es tan importante en el hotel como en la planta de lavado.
Y cuando vuelve la ropa limpia
El protocolo también funciona al revés:
- Comprobar el recuento de lo que llega frente a lo que salió.
- Revisar al azar algunas piezas: manchas, roturas, olor a humedad.
- Comunicar las incidencias en el momento, con foto si es posible, no semanas después.
- Guardar la ropa limpia en lugar seco y sin apilarla contra el suelo.
- Rotar el stock: usar primero lo que lleva más tiempo en el almacén.
Si la lencería es alquilada
Con el renting textil, el protocolo es el mismo, pero hay un incentivo añadido: la reposición de piezas dañadas por un mal uso se suele facturar. En Linzo, por ejemplo, la reposición de piezas desgastadas o dañadas se factura aparte, así que un equipo de pisos que cuida la lencería se nota directamente en la factura. Nuestros packs por cama y por cambio —12,57 € (individual), 15,00 € (doble) y 16,87 € (King), + IVA— incluyen la ropa de cama, las toallas y el lavado, con recogida y entrega incluidas.
Una hoja de protocolo para el office
Puedes imprimir esto y colgarlo junto a los carros de ropa sucia:
- Revisar la cama antes de deshacerla.
- Separar y marcar la ropa manchada.
- Nunca limpiar con lencería.
- Clasificar: cama / toallas / otros.
- Contar y anotar antes de entregar.
- Bolsas cerradas, no sobrecargadas.
- Sucio y limpio, siempre separados.
Preguntas frecuentes
¿Hay que prelavar la ropa manchada en el hotel? No. Basta con separarla y avisar. Un tratamiento casero con productos inadecuados puede fijar la mancha o dañar el tejido.
¿Quién debe firmar el recuento? Lo ideal es que lo firmen quien entrega en el hotel y quien recoge por parte de la lavandería.
¿Qué hago si falta ropa en la entrega? Comunícalo en el momento con el recuento en la mano. Sin recuento previo, es muy difícil saber dónde se perdió.
¿Quieres revisar cómo trabaja tu hotel con la lavandería? Escríbenos o consulta cómo funciona nuestra lavandería para hoteles.