Cambiar de lavandería da pereza. El proveedor actual, aunque falle, ya conoce el hotel, sus horarios y su lencería. Por eso muchos hoteles aguantan meses de retrasos, manchas o recuentos que no cuadran antes de dar el paso. Pero una transición bien planificada se puede hacer en pocas semanas y sin que el huésped note nada. La clave está en revisar el contrato, preparar el stock y solapar los dos proveedores el tiempo justo.
Señales de que toca cambiar
No toda queja justifica un cambio, pero algunas señales se repiten en los hoteles que acaban cambiando:
- Retrasos frecuentes en las entregas, sobre todo en fines de semana o en días de mucha ocupación.
- Ropa que vuelve con manchas, olor a humedad o mal planchada.
- Recuentos que no cuadran y piezas que desaparecen sin explicación.
- Desgaste acelerado de la lencería propia, señal de procesos de lavado demasiado agresivos.
- Subidas de precio sin explicación o recargos que no estaban claros al principio.
- Falta de respuesta ante incidencias: nadie contesta o las soluciones no llegan.
- Un contrato rígido que no se adapta a tu ocupación real.
Si reconoces dos o tres de estas señales, merece la pena pedir presupuestos. Para valorar a los candidatos, tienes los criterios en cómo elegir una lavandería para hoteles.
Antes de nada: revisa tu contrato actual
Lo primero no es llamar al nuevo proveedor, sino leer el contrato con el actual. Busca:
- Duración y permanencia. ¿Cuándo vence? ¿Se renueva automáticamente?
- Preaviso. ¿Con cuántos días de antelación tienes que comunicar la baja? Es habitual que sea de 30 días o más.
- Penalizaciones por rescindir antes de tiempo.
- Propiedad de la lencería. Si es un contrato de renting, el textil es del proveedor y tendrás que devolverlo. Comprueba si te obligan a comprarlo o a pagar las piezas que falten en el recuento final.
- Condiciones de devolución: cómo se hace el recuento de cierre y qué pasa con las diferencias.
Con esta información sabes cuál es la fecha realista de cambio y cuánto puede costar salir.
El plan de transición, paso a paso
1. Elige al nuevo proveedor con una prueba
Antes de comprometerte, pide una prueba con un volumen pequeño: unas cuantas camas o una planta. Verás el acabado real, la puntualidad y cómo se comunican. Con proveedores sin permanencia, como Linzo, la prueba es sencilla porque no te ata a nada.
2. Haz inventario completo
Cuenta toda la lencería: en las camas, en el almacén, en los carros y la que está en la lavandería actual. Separa:
- La lencería propia, que se queda contigo.
- La lencería alquilada al proveedor actual, que tendrás que devolver.
Si no sabes con exactitud qué es tuyo y qué no, este es el momento de aclararlo, con el proveedor delante.
3. Decide el modelo con el nuevo proveedor
Cambiar de lavandería es una buena ocasión para replantearte el modelo:
- Si tu lencería propia está en buen estado, puedes mantenerla y contratar solo el lavado.
- Si estabas en renting y el nuevo proveedor también ofrece renting, la transición consiste en devolver un stock y recibir otro.
- Si tu lencería está gastada, quizá te compense pasar a renting en lugar de reponerla.
Si dudas, lee ¿internalizar o externalizar la lavandería?.
4. Planifica un periodo de solapamiento
Es el paso clave para no quedarte sin sábanas. Durante unos días, los dos proveedores conviven:
- El proveedor saliente deja de recoger a partir de una fecha, pero entrega toda la ropa que tenga pendiente.
- El nuevo proveedor empieza a recoger desde esa misma fecha y, si es renting, entrega el primer stock unos días antes.
En la práctica, conviene que el nuevo stock esté en el hotel antes de que el antiguo se vaya del todo.
5. Elige bien la fecha
Evita hacer el cambio en plena temporada alta, en un puente o en la semana de una gran feria. Un martes o miércoles de una semana tranquila es mucho mejor que un viernes. Revisa tu calendario: en Madrid, por ejemplo, la semana de FITUR no es momento para cambiar de lavandería.
6. Prepara al equipo de pisos
Explica al equipo qué cambia: nuevos horarios de recogida, nuevas bolsas, nuevo procedimiento de recuento. Aprovecha para reforzar el protocolo de clasificación y recuento; lo tienes en cómo preparar la ropa sucia para la lavandería.
7. Cierra con un recuento firmado
Cuando el proveedor saliente retire su última entrega o su lencería alquilada, haz un recuento firmado por las dos partes. Es lo que evita disputas sobre piezas que “faltan” semanas después.
Errores comunes en la transición
- Comunicar la baja sin haber elegido aún al nuevo proveedor.
- Cambiar sin periodo de solapamiento.
- No separar la lencería propia de la alquilada.
- Hacer el cambio en temporada alta.
- No guardar por escrito el recuento final.
Cambiar a Linzo
Si estás valorando el cambio, en Linzo lo ponemos fácil:
- Sin permanencia ni cuotas fijas: puedes empezar con una prueba pequeña.
- Lavandería industrial de tu propia lencería desde 2,20 €/kg (IVA incluido), con entrega en 24 horas.
- Renting textil con packs por cama y por cambio de 12,57 € (individual), 15,00 € (doble) y 16,87 € (King), + IVA. La reposición de piezas desgastadas o dañadas se factura aparte.
- Recogida y entrega incluidas, con rutas de lunes a domingo en Madrid.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tarda una transición? Si el contrato actual lo permite, unas pocas semanas: el preaviso, una prueba y unos días de solapamiento.
¿Puedo usar mi lencería propia con el nuevo proveedor? Sí, si es tuya. Lo que hayas alquilado al proveedor anterior tendrás que devolverlo.
¿Y si el contrato actual tiene penalización? Calcula si el ahorro o la mejora del servicio compensa la penalización, o planifica el cambio para la fecha de vencimiento.
¿Te estás planteando cambiar? Escríbenos y te ayudamos a planificar la transición.