Una manta doblada a los pies de la cama o un plaid sobre el sofá hacen que un apartamento parezca un hogar y no un alojamiento. En las fotos del anuncio quedan estupendas. Pero tienen un problema que muchos anfitriones descubren tarde: son de los textiles que menos se lavan y de los que más se ensucian.
Entonces, ¿las pones o no las pones? La respuesta corta es esta: las mantas se ponen bien o no se ponen. A continuación te explicamos por qué y cómo hacerlo.
Por qué dejar mantas en tu apartamento
- Crean ambiente. Un plaid en el sofá o una manta en la cama aportan textura y calidez, en la vida real y en las fotos del anuncio.
- Cada huésped tiene su temperatura. Hay quien duerme con calor en pleno enero y quien pasa frío en mayo. Una capa extra resuelve el problema sin tocar la calefacción.
- El clima de Madrid lo pide. Los inviernos son fríos y secos, y en primavera y otoño las noches refrescan mucho aunque el día haya sido cálido. En los pisos antiguos, con calefacción irregular, una manta de más puede evitar una reseña con “pasamos frío”.
- El sofá cama la necesita. Si anuncias plazas en un sofá cama, tiene que tener su propio juego completo: bajera, encimera o funda nórdica y una manta.
Los riesgos que nadie te cuenta
No se lavan entre huéspedes
Es el problema principal. Las sábanas y las fundas se cambian siempre, pero la manta de los pies de la cama o el plaid del sofá a menudo solo se sacuden y se vuelven a doblar. El siguiente huésped se tapa con algo que ha usado otra persona, y si encuentra un pelo o una mancha, la reseña está asegurada. “No parecía limpia” es una de las quejas que más daño hacen a un anuncio.
Se usan para todo
Los huéspedes cogen las mantas para ir al parque, para el picnic en el Retiro, para sentarse en la terraza o para tumbarse en el suelo con los niños. Vuelven con restos de hierba, comida o arena, y si el equipo de limpieza no revisa bien, se quedan así.
Desaparecen
Una manta bonita y blandita es tentadora. Muchos anfitriones cuentan que las pierden cada cierto tiempo, sobre todo las de diseño o las más caras.
Cogen pelo y pelusa
Los tejidos peludos atrapan pelos de personas y de mascotas, y cuesta mucho dejarlos impecables sin un buen lavado.
Cómo hacerlo bien
1. Lava todas las mantas en cada cambio de huésped
Es la regla que no se negocia. Si no puedes garantizar que cada manta se lava entre estancias, es mejor no ponerla. Tu protocolo de limpieza tiene que tratarla como una sábana más, no como un elemento decorativo.
2. Elige tejidos que aguanten el lavado frecuente
| Uso | Tejido recomendado | Evitar |
|---|---|---|
| Manta de cama o sofá cama | Algodón, franela o microfibra polar lavable a 60 °C | Lana pura y mezclas delicadas que encogen |
| Plaid decorativo del sofá | Algodón fino, muselina o tejido tipo gofre | Pelo largo, pelo sintético, mohair, borlas y flecos |
| Colcha o pie de cama | Piqué o algodón acolchado lavable | Terciopelo y tejidos que solo admiten limpieza en seco |
Piensa que cada manta pasará por decenas de lavados al año. Una manta delicada se estropea, encoge o pierde el color en pocos meses.
3. Mejor en blanco o en tonos claros lisos
Puede parecer arriesgado, pero el blanco tiene una gran ventaja: se puede lavar a alta temperatura con el resto de la ropa de cama y se ve si está limpia. Además, combina con cualquier decoración y transmite sensación de hotel. Las mantas de color oscuro o estampado disimulan las manchas, y eso no es bueno: el huésped las ve de cerca aunque tú no las veas.
4. Para la cama, la funda nórdica ya es tu manta
En España lo habitual es vestir la cama con edredón nórdico y funda, y es la mejor solución para un piso turístico: la funda se cambia en cada estancia y el relleno queda protegido. Si el nórdico es adecuado para la temporada (más ligero en verano y más grueso en invierno), la mayoría de los huéspedes no necesitará nada más. Si estás equipando las camas desde cero, repasa nuestra guía Camas de cinco estrellas.
Una manta extra puede quedar guardada en el armario, en una bolsa o caja cerrada, en lugar de estar a la vista sobre la cama. Así solo la usa quien la necesita, y sabes cuándo hay que lavarla.
5. Cuenta las mantas en cada salida
Incluye las mantas en el inventario que revisa el equipo de limpieza. Si falta alguna, lo sabrás a tiempo para reponerla y, si procede, reclamarla a través de la plataforma. Y no pongas mantas caras: una manta de calidad correcta y fácil de sustituir te dará menos disgustos.
Entonces, ¿mantas sí o no?
Nuestra recomendación para un apartamento turístico en Madrid:
- Sí a un nórdico con funda adecuado a la temporada en cada cama. Es la base.
- Sí a una manta extra lavable, guardada en el armario, para quien duerma con frío.
- Sí, siempre, a un juego completo con manta en cada sofá cama.
- Con cuidado a los plaids decorativos del sofá: solo si son fáciles de lavar y el equipo de limpieza los cambia en cada estancia.
- No a mantas delicadas, peludas o caras que no puedas lavar a alta temperatura ni sustituir fácilmente.
Las mantas pueden ser ese detalle que hace que un huésped se sienta en casa o el motivo de una reseña de dos estrellas. La diferencia no está en la manta, sino en si está limpia.
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